Sustentabilidad: Dícese de la capacidad de satisfacer necesidades de la generación humana actual sin que esto suponga la anulación de que las generaciones futuras también puedas satisfacer las necesidades propias.

lina-trochez-377674-unsplash¡Uy! Hace mucho no me pasaba por aquí, pero hoy tengo ganas de escribir y de platicar un poco de un tema del que últimamente estoy más consciente y atenta. La verdad es que no sé ni cómo empezó, pero sí sé que de un par de meses para acá me ha interesado más porque se ha convertido en un problema que me ha afectado directamente.

Como la administración que gobierna mi municipio ya va de salida, se ha desentendido de muchas obligaciones que le corresponde seguir cumpliendo, pero parece que en el palacio de gobierno no piensan así… en fin, que desde hace varias semanas el camión de la basura pasa entre “de vez en cuando” a “nunca”, parece que no les dan dinero para combustible o para pagar al tiradero donde van a depositar la basura; la causa es lo de menos, lo que es de más es que la basura que tiramos se está convirtiendo ya en un problema, en un problema serio que nos incumbe a todos.

Quizá como sociedad, como humanidad, nos estamos dando cuenta de que lo que veníamos haciendo desde hace décadas, quizá no sea tan conveniente y tan útil como lo pensamos en un inicio. Eso de que todo sea desechable o instantáneo, en su momento fue innovador, pero ahora estamos viviendo las consecuencias de nuestra irresponsabilidad ambiental y nos estamos dando cuenta de que tenemos que volver a costumbres que resultan más saludables y sustentables.

No sé si estemos a tiempo de revertir el daño, de hecho, sé que este mundo no va a mejorar; sin embargo, sí sé que Dios nos ha hecho administradores de Su creación y, llegado el momento, yo quiero dar buenas cuentas y decir que fui fiel y responsable con lo que se puso en mis manos. Tampoco quiero ser extremista, ni enarbolar causas, simplemente quiero ser más consciente y más cuidadosa de mí misma, de mi familia y de mi entorno: espiritual y emocionalmente, pero también en la esfera física y ambiental.laura-mitulla-1075856-unsplash

Vuelvo a la basura. Una mañana salí a caminar, como lo hago casi todas las mañanas, pero aburrida de siempre hacer el mismo recorrido en la pista, decidí caminar entre las calles de mi fraccionamiento (residencial, dice en mi recibo de luz). El camión no había pasado en varios días y me espanté de cómo tiramos la basura, y cómo al considerarla basura, nos vale gorro en qué condiciones nos deshacemos de ella… sí, entiendo que son desperdicios, pero la verdad era una vergüenza ver las bolsas escurriendo, lo orgánico mezclado con lo inorgánico y en cada casa bolsas y bolsas y más bolsas.

Y entonces me di cuenta que  el proceso de desechar nuestros desperdicios no comienza cuando algo ya no sirve y lo echamos al bote, sino desde el momento en que hacemos nuestras compras. Hay tanto, tanto que pensar cuando estamos en el súper o en el centro comercial. ¿Realmente necesito esto? ¿Tengo dónde almacenarlo? ¿Necesito tanto? ¿Este empaque es necesario, es reciclable, puedo usarlo de otra manera? ¿Necesito una bolsa de plástico para guardar un aguacate?

La verdad es que estoy muy orgullosa, pues mientras nuestros vecinos sacan entre cinco y siete bolsas de basura a la semana, nosotros sacamos una o dos. ¿Cómo lo hacemos? He tratado de sacarme la idea del supermercado de la cabeza y he tratado de regresar a la cultura de nuestras abuelitas: optar por el mercado, o los locales más pequeñitos, por la bolsa del mandado, por el trapo de las tortillas.

Productos como frijoles, lentejas, arroz, harina, azúcar, nueces, etc. los compramos a granel y llevamos nuestros propios recipientes para guardarlos ahí. Lo mismo hago en la carnicería o en la cremería o en la frutería. Llevo mis propias bolsas de tela y las pocas de plástico que llegan a mis manos, las reuso. Cargo con dos bolsas en mi bolsa de mano y he aprendido a decir “sin bolsa, gracias, aquí traigo una”. Los frascos que llegan a mis manos los lavo y les doy otro uso.

Intento comprimir los desechos lo más que puedo y los envases que sí voy a tirar los enjuago y seco antes de ponerlos en el bote. Ya no compramos desechables y procuramos llevar nuestras propias botellas para rellenar, nuestros popotes de alumnio o bambú, etc.

Tengo dos ventajas muy grandes: una es que cuento con un trirurador de desperdicios orgánicos, así que casi no tiro a la basura cáscaras, o residuos que quedan en los platos, o cascarones, etc. Y la otra es que el Colegio donde trabajo ha implementado un día al mes en el que podemos llevar botellas de plástico, aluminio, latas, cartón, periódico, archivo blanco que después se venden en lugares de reciclaje (las ganancias se usan para las despensas de la colecta navideña.)

Se trata de cambiar nuestra mentalidad y en consecuencia cambiar nuestros hábitos y nuestras acciones.

En medida de lo posible hemos intentado reducir nuestro consumo de productos animales, pues sabemos que toda esta industria genera más contaminantes y favorece el calentamiento global (además de que es más saludable para nosotros). Y lo que al principio hicimos por reducir gastos, ha redundado también en el cuidado del medio ambiente: reducir nuestro consumo de gas (aprovechando cuando prendo el horno para hornear varias cosas, usar más agua fría que caliente) y energía (desconectando los aparatos que no estamos usando, apagando las luces cuando no estamos en una habitación).simple

Estos días de megacorte de agua (que por cierto, en mi casa no ha faltado), nos ha enseñado a darnos cuenta de que sí podemos cuidarla y de que debemos cuidarla: baños más cortos, poner una cubeta en la regadera y usar el agua recolectada en el tanque del inodoro… pequeñas acciones que ayudan a nuestro planeta,mucho o poco no lo sé, pero mientras pueda hacerlo y pueda invitar a otros a hacerlo, no dejaré de hacerlo.

¿Requiere más trabajo? Sí ¿Requiere más tiempo? También. Pero todo lo que vale la pena, siempre requerirá esfuerzo, requerirá constancia y requerirá una inversión. Podemos vivir una vida más simple, más sencilla, con menos cosas, menos materialista, más consciente; si se me permite el término: más primitiva, más básica, más ligera; siendo responsables de lo que se nos ha encomendado y disfrutando más de lo que no es material, ni permanecerá.

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About Karen

Siempre lo soñé y llegado el momento, Dios hizo realidad mi sueño. Tener un hogar, formar una familia y en medio de lo cotidiano: las risas, las lágrimas, los sabores y los sinsabores, aprender los detalles de Su palabra y servirle. Ama de casa empedernida, esposa amada y amante, madre orgullosa y feliz. Me encanta la repostería, soy lectora voraz y escribir es mi catarsis.
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